Me gustaría tocar música popular en el Colón

pet-hardrockENTREVISTAS / Tras presentar nuevo disco, Peteco Carabajal sale de gira. La música como una profesión, la relación con su padre y su hijo, ambos músicos, y el homenaje a Cerati: "Ruego por un milagro para tenerlo con nosotros de nuevo".

Calles de tierra, vecinos con los que conversa, picados de fútbol por las tardes, un oasis de árboles a cuarenta y cinco minutos de la ciudad.
En Moreno, en el oeste del Gran Buenos Aires, Peteco Carabajal encontró su lugar. Lejos de su Santiago del Estero natal, pero muy parecido al entorno calmo en el que se crió. "A la tarde, cuando termino de hacer todo en Capital, me voy allá y estoy en otro mundo. Estoy enamorado de esa casa", cuenta sentado en un bar de Recoleta. Todavía le faltan algunos compromisos para subirse al auto y "volver", pero no pierde la paciencia. Carabajal es un hombre de palabras tranquilas. El 16 de noviembre llevó su música y sus historias a La Trastienda para repasar su etapa solista, y ahora empieza la etapa de sacar a pasear sus canciones. "Empezar una gira en Buenos Aires es hacerlo en casa", asegura.

- Su nuevo disco se llama "El viajero". ¿Cuánto tiene usted de eso?
-Una de las cosas que más hice y hago es viajar. Es un poco eso, que te da mucho, conocer gente, lugares, experiencias. Pero también tiene otra connotación: viajar a través de la creación de grandes autores que he elegido, de la geografía humana. Es un viaje musical y poético.

-Hace tiempo dejó de componer para cantar letras de otros. ¿Qué encuentra en otros autores?
-Encuentro cosas vigentes para decir. Grabé "Cuando tenga la tierra", de Daniel Toro, y "Quimey Neuquén", emblemáticas de los ’70. Hoy vuelven a adquirir vigencia y me parecen canciones necesarias para cantarlas. En aquella época había creaciones muy valiosas y con el tiempo el cancionero popular ha ido perdiendo. El mensaje se hizo más liviano, entonces para mí es válido recuperar estos mensajes. Agradezco poder cantar a Atahualpa Yupanqui. Además de que éste es un tiempo de sentirme intérprete.

- Esto de los "mensajes necesarios", ¿tiene que ver con un rol social de la canción popular?
-Para mí sí, aunque no soy alguien extremo en cuanto a esos pensamientos. Cada uno puede cantar lo que quiera, allá él, pero yo asumo un compromiso tranquilo y lindo conmigo, de usar mi tiempo de vida artística para hacer andar la palabra.
Los primeros años de su vida los pasó en la santiagueña La Banda, aprendiendo de su padre Carlos Carabajal, y bajo la influencia de los músicos de su provincia, y de Cuchi Leguizamón, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa. Todavía sigue tocando con "Los Carabajal", que integra junto con sus hermanos. Pero el joven Peteco también escuchaba Los Beatles, Manal, Vox Dei, Spinetta y Pappo. "Nada más que los santiagueños fueron mis maestros", intenta explicar su tendencia hacia el folklore.

-¿Cómo es ser músico con el apellido Carabajal a cuestas?
-(Risas.) Es lindo, porque no hay una presión. Para nosotros simplemente es una alegría, porque nos acostumbramos de chicos a jugar con la música, a aprender de los conocimientos de los mayores. Mi viejo ha sido un padre que siempre quiso que los hijos lo superen, cosa que no es muy común. Ha hecho todo lo posible para que creciéramos.

-Su hijo Homero lo acompaña en su banda. ¿Está siguiendo el modelo familiar?
-Los primeros temas de mi cosecha los hice con mi viejo, yo las músicas y él las letras. Y ahora estoy empezando a trabajar con Homero, tenemos un par de canciones, igual que con mi hermano. Pero para nosotros es algo natural. Él sale de gira conmigo desde chiquito y yo trato de enseñarle lo mejor que tiene la música como profesión. Hay que entender que no es un privilegiado, sino que hay que valorarlo y tenerle respeto. Mi hijo más chiquito, Benicio, tiene 3 años y hace percusión. En mi casa grabamos, y para ellos es un juego.

-Reversionó "Corazón delator", de Gustavo Cerati. ¿Por qué?
-Por dos cosas. Una tiene que ver con lo espiritual, por sentir profundamente lo que está pasando, no comprenderlo y rogar que ocurra un milagro para tenerlo con nosotros nuevamente. Por el otro, tiene que ver con el reconocimiento fehaciente hacia quien ha sido un creador importante dentro de la música popular. Le cantamos al unísono todos los miembros de la banda, para representar su voz.

-Además de este reconocimiento a Cerati, tocó en varias oportunidades junto con Divididos. ¿Qué tiene Peteco de rockero?
-Es una mezcla de todo. Todos nosotros somos músicos, eso es lo principal. Cuando un día nos juntamos no lo hicieron el folklorista ni el rockero, sino músicos y compañeros. Por ejemplo, Arnedo no sabía que yo había compartido guitarreadas con su padre, amigo del mío. Mis maestros fueron del folklore, pero también comparto con Mollo el rock. Nuestros códigos musicales pueden ser distintos, pero la música es una.

-Lleva más de 35 años en el medio, y ya pasaron 20 desde su primer disco solista. ¿Tiene alguna cuenta pendiente?
-Tengo un repertorio de 15 temas arreglados por grandes maestros para orquesta sinfónica, que ya lo hice con la sinfónica de Mendoza, la filarmónica de Santa Fe y la sinfónica de Canal 7. Me gusta ese material. Y sería maravilloso poder tocar música popular en el teatro Colón. Sería una linda conquista, un reconocimiento para la música popular. No se da porque lo popular no tenga la capacidad, sino porque es diferente. En Europa u otros lugares quizá lo hacen, porque están en una estructura superior en ese sentido. Aunque yo siempre digo que "no hay que desear tanto", nosotros acá somos iguales. León Gieco para mí está a la misma altura que Peter Gabriel, sólo que uno vive en Inglaterra y otro acá. Ahora viene Roger Waters y hace nueve River; yo hago una Trastienda y no da para más, y está bien, no da para más. No es algo de resentimiento ni envidia, pero hay mucha gente que no ve esa realidad y siempre prefiere lo de afuera.

-En el recorrido que lleva en la música, ¿qué está orgulloso de haber logrado?
-Estoy orgulloso de no haber hecho nunca nada que tenga que ver con la especulación de pegarla con un tema para salvarme. A mí no me mueve eso. Toco hace 40 años y no creo en el éxito repentino sino en una construcción. Puede haber un fenómeno como Soledad, pero eso fue ella. A partir de allí parece que todo joven tiene que pegar de la misma manera, en ese sentido causó un poco de daño. Yo soy mucho mejor ahora que cuando era joven, nada más que antes… era joven. Este camino hay que hacerlo sin ningún apuro. No he hecho nunca una nota para complacer a alguien.

http://www.elargentino.com/nota-167267-Me-gustaria-tocar-musica-popular-en-el-Colon.html

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